¿Cómo puede la iglesia guiar la salud mental?

En la situacion de los inconvenientes de salud psicológica tempranos, o de llevar a cabo frente a los retos de la rutina día tras día de la vida, yo diría que las iglesias -y desde luego otras instituciones religiosas- tienen la posibilidad de llevar a cabo más para apoyar a los individuos en sus comunidades. La relación entre la salud emocional y la espiritualidad es, sin lugar a dudas, una interacción de confianza que crea una ventana para que las iglesias nutran y fortalezcan proactivamente, inspiren y eduquen a sus congregaciones para que acepten esta relación de una forma que les dé estados mentales más claros y positivos. En el Reino Unido, donde los integrantes más adolescentes de la familia real británica comentaron abiertamente sobre los retos de la salud psicológica, se ve que es un instante clave para que las iglesias se levanten y se comprometan a transformarse en un cuerpo permanente y solidario. Desde luego, apoyar la espiritualidad de la multitud es algo más cristianas (y similares a Jesús) que se tienen la posibilidad de llevar a cabo. Más que nada, Jesús era sanador. Sanar el cuerpo se encontraba en el centro de su trabajo, antes de transformarse en maestro y después en figura religiosa.comunmente, para seguir en la conducción de la iglesia hacia adelante, los dirigentes tienen la posibilidad de favorecerse al ver hacia atrás en su ejemplo al poner las pretenciones de la multitud como prioridad más relevante. Probablemente las iglesias se abstienen de meterse más en esto por temor a cometer fallos. El inconveniente es que el miedo puede equivaler a fallos, los fallos causan ansiedad y los ansiosos crean miedo – es un círculo vicioso. Por otro lado, no pienso que sea muy complicado asistir con inconvenientes de salud psicológica o emocional leves. Desde mi vencimiento como sacerdote de la Iglesia de Inglaterra, quisiera comunicar los próximos pasos en cómo los dirigentes religiosos tienen la posibilidad de utilizar las enseñanzas escenciales de Cristo para trabajar más íntimamente con la multitud que requiere guía y consuelo mental: – Escuchando. Antes que nada, es fundamental prestar esta forma de acompañamiento tan elemental. Jamás hay que menospreciar el escuchar, debido a que es una utilidad clave para crear los lazos de seguridad y asegurar que la multitud se sienta comprendida. La comprensión trabaja de las dos formas, debido a que también importa que los pastores se tomen el tiempo para escuchar y comprender por qué alguien viene a ellos y para responder empáticamente a cambio. Esta empatía dejará a la gente, fundamentalmente, liberarse a sí mismas por medio de la apertura y la seguridad. Orientación. La iglesia puede jugar un papel muy concreto en relación a asesorar a la gente a conocer o aceptar la circunstancia que combaten. En esta situación, no hay que menospreciar el provecho de los consejos de sentido habitual, debido a que en tiempos difíciles puede ser la labor más complicada de todos abarcar y aceptar los inconvenientes que poseemos por enfrente. Esos con un conocimiento profundo de la terapia cognitivo-conductual mantendrán esto como un enfoque de iniciación de “buena costumbre”. Oración conjunta. Es mi creencia que esta costumbre más sencillo puede ser beneficiosa tanto psicológica como espiritualmente. Es poderoso conectarse y abrazar el poder sanador de Cristo, y llevarlo a cabo con mucha pasión con enorme seguridad. Generalmente, me he asombrado repetidamente de lo capaces que son estas técnicas para hacer unidad, seguridad y calma. Usados juntos, cada paso puede contribuir a reenfocar la energía psicológica que se requiere para la aceptación y el cambio, prestando asistencia a los individuos a conectarse más íntimamente con su religión para hallar las rutas mentales primordiales para seguir. Biografía del autor: Fraser Watts es instructor visitante de Psicología y Religión en la Facultad de Lincoln, Reino Unido, y conferenciante invitado en el Departamento de Teología y Religión de la Facultad de Durham. A lo largo de una carrera de numerosas décadas en la Iglesia y la academia, Fraser empezó a enseñar en 1995 como conferencista de Starbridge en Teología y Ciencias Naturales en la Facultad de Cambridge, y a transformarse en un lector en Teología y Ciencia. Fraser fue Director del Grupo de Exploración de Psicología y Religión en la Facultad de Divinidad, Presidente de la Facultad de Divinidad, Director del Centro de Estudios Religiosos y Teológicos Avanzados, y Integrante del Colegio de Queens. Fuera de las universidades, Fraser Watts fue Presidente de la Sociedad En todo el mundo para la Ciencia y la Religión y sigue activo i

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