Discipulado 101: Sólo un pequeño retoque

En marzo de 2003 me operé el ojo correctivo Lasik. Luego de llevar gafas y lentes de contacto a lo largo de tanto tiempo, fue maravilloso no tener necesidad de esas cosas. Aunque algunas veces sigo utilizando gafas, porque mi vista ha retrocedido en los últimos 5-6 años, aún puedo ver bastante superior de lo que podía antes. Pero pocos meses luego de la cirugía, mi perspectiva no era tan nítida como me hubiera dado gusto. Fundamentalmente, era 20/20, aunque podría ser un poco mejor. Por eso si lo decidiera, podría volver al cirujano para que él pudiera (en expresiones de mi médico)”llevar a cabo un reducido retoque”. Nada de eso… sólo un reducido retoque. Perdóname por mi preocupación, pero estoy teniendo adversidades para referirme a alguien que “abre” mi globo ocular y dispara un láser en él como “sólo un reducido retoque”. Usted oyó la expresión “no hay determinada cosa como cirugía menor, a menos que se esté llevando a cabo en otra persona”. Bueno, eso es precisamente cierto. Cualquier clase de cirugía o “procedimiento” es considerable y se tiene que hacer con cautela, inclusive si se denomina sencillamente “retoque”. Da igual lo simple que sea la cirugía, siempre hay un peligro. Espiritualmente, requerimos un retoque ocasionalmente, un refinamiento del “trabajo en avance” que somos. Cuando hablamos de una madurez similar a la de Cristo, no somos tan crocantes como debiéramos. Por eso ocasionalmente, Dios requiere refinarnos, moldearnos más a Su imagen. El inconveniente es que debemos estar dispuestos. De esta forma como mi cirujano de ojos no podría “retocarme” sin mi aceptación, Dios no puede moldearnos y refinarnos sin nuestra intención. Entonces, ¿cuál es la preferible forma de ser refinado o “retocado”? (Nota, no pedí la forma más simple. La forma más simple es raramente la mejor!) Una forma en que Dios nos refina es por medio de las pruebas y el padecimiento, o a través de la separación (vea Isaías 48:10 y Zacarías 13:9). Aunque este procedimiento no es mi preferido personal, es efectivo. 1 Pedro 4:12-13 dice:”Queridos amigos, no les sorprendáis de las ardientes pruebas por las que estáis pasando, como si algo raro les estuviese pasando. Al opuesto, alégrate bastante -porque estas pruebas te van a hacer colega de Cristo en su padecimiento, y luego vas a tener la extraordinaria alegría de comunicar su gloria cuando se manifieste a todo el mundo- “Un poco de refinamiento es bueno. Todos poseemos cosas que requieren ser cambiadas, formas de resultar más semejantes a Cristo. Ser “retocado” no es tan malo. Los juicios son buenos para nosotros. Y aunque ocasionalmente me acobardé y no regresé a mi cirujano de ojos para un retoque, Dios es siempre que disfrutes refinarme! Algunas veces es lamentable. Algunas veces es humillante. Pero siempre es bueno, y acertado, y para bien. ¡Señor, refíname! Biografía del autor: Marc Adams es un conferencista profesional, y es el Entrenador de Oradores para el Coaching INSPiRE. Marc mencionó con centenares de grupos en todo el país. Es más popular por usar una mezcla entusiasta de historias divertidas e inspiradoras que cautivarán y motivarán a personas de todos los espacios de la vida. Para reservar a Marc para comentar en su próximo acontecimiento, o para más información acerca de el Coaching INSPiRE, contáctenos al 888-608-7476, o visite inspirecoaching180.com.

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