El Buda como arquetipo

Tendríamos la posibilidad de de forma sencilla detallar la historia del Buda saliendo de su lugar de vida como una vivencia arquetípica, donde la historia del Buda no sólo se le atribuyó a él, sino a los Budas anteriores. La historia del Buda dejando a su familia, dejando la custodia de un lugar de vida y yendo al planeta, me se ve una vivencia que todos nosotros en algún instante tomamos de una forma u otra al hallarnos a nosotros. Carl Jung, al conocer el sitio donde Buda pronunció su primer alegato, estuvo totalmente de acuerdo:”Tomé la vida del Buda como la verdad del yo… Buda se transformó como era, en la imagen del avance del yo” El Buda no es un Dios, un provecho, alguien que fue con la capacidad de estar comunicado con Dios, sino sólo un tipo no tan diferente al resto de nosotros, y entonces su crónica lo realiza Tenemos la posibilidad de entonces ver la vida del Buda no como una historia abstracta y alejada de alguien que vivió hace veinticinco siglos, sino como una que revela la naturaleza de lo universal en todos nosotros. Esto se transforma en una manera de comprender nuestra vivencia en un contexto más extenso y profundo, uno que conecta el viaje del Buda con el nuestro. Nos hemos puesto en compromiso a continuar el mismo sendero, motivados por las mismas preguntas: ¿Cuál es la verídica naturaleza de nuestras vidas? ¿Cuál es la causa raíz de nuestro padecimiento? Lo fundamental de la narración de Gautama se ve desde el inicio muy simple. Era el hijo de un Rey muy rico, poseía todos los bienestares de todo el mundo, poseía todos los provecho que uno podía aguardar. Su padre tuvo la intención de ocultarle los inconvenientes de todo el mundo para que no tuviera que confrontar a la verdad de todo el mundo. Más allá de esto, tuvo la posibilidad de ver la verdad, de ver lo que se encontraba pasando y de reflexionar que a lo mejor no todo era especial. Esto no es diferente a eso que hacen la mayor parte de los padres, al intentar asegurar a sus hijos de los peligros en el planeta, pero más comunmente que no el mal semejante por el que pasaron. Los padres tienden a decir que desean que sus hijos tengan una vida mejor que ellos mismos, como si no les encantaría que sus hijos aprendieran de sus propios fallos, que aprendieran a caminar solos. En cambio, los padres la mayoria de las veces ponen una barrera protectora, un tipo de castillo, en el que por lo general desde una edad temprana tratan de esconder las realidades de todo el mundo a los jovenes. Ser sobreprotector de los jovenes se ve ser una norma creciente en USA. El psicólogo infantil David Elkind, instructor de la Facultad de Tufts dice:”Aprendemos por medio de la vivencia y aprendemos por medio de malas vivencias. Los estudios psicológicos detallan que los padres sobreprotectores tienen la posibilidad de provocar una extensa selección de inconvenientes en los jovenes, introduciendo, raramente, la incapacidad de interiorizar los pensamientos. La necesidad del pensamiento budista, la autointrospección y la meditación se ve tanto más importante en este contexto. De acuerdo con los contenidos escritos, luego de que Buda empezó a ver el mal y el padecimiento en el planeta, su padre logró todo lo que ha podido para distraerlo con bienestares, introduciendo juglares, bailarines y mujeres bellísimas. El intento de impedir el padecimiento o, lo que es de mayor relevencia, de denegar la verdad del padecimiento es una sección fundamental de la psique humana. Se ve que en nuestro mundo sobreprotector, el consumo de alcohol y drogas como mecanismo de afrontamiento está en incremento, principalmente en un ámbito universitario donde los jovenes, como mayores adolescentes, se combaten comunmente con las realidades de todo el mundo por primera oportunidad luego de salir adelante. Jung argumentaría que el padre generalmente, y en la historia del Buda, trabaja como un puente hacia la sociedad, haciendo un trabajo con un pequeño los procesos escenciales de transformarse en adulto, y enseñando cómo lidiar con los dolores de todo el mundo, ignorándolos comunmente. Cuando el Buda se percató de que todo se encontraba oculto para él, jamás más ha podido volver a conocer el planeta en la luz que su padre pretendía que fuera. Había visto la realidad de la sociedad, y poseía “p

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