la espiritualidad de la religión

DIOS / RELIGIÓN / ESPIRITUAL Dios no es lo que te imaginas o lo que crees que comprendes. Si sabe que ha fracasado. San Agustín busqué mi alma, pero no logre ver mi alma. Busqué a mi Dios, pero mi Dios me eludió. Busqué a mi hermano y hallé a los tres. William Blake, quiero entender cómo Dios desarrolló este planeta. No me atrae este o aquel fenómeno, el espectro de uno u otro elemento. Quiero comprender Sus pensamientos; el resto son datos. La ciencia sin religión es patética. La religión sin ciencia es ciega. Mi religión radica en una humilde admiración del espíritu superior inimitable que se revela en los chicos datos que somos capaces de sentir con nuestra cabeza frágil y débil. Cuanto más avanza la evolución espiritual de la raza humana, tanto más cierto me se ve que el sendero hacia la religiosidad genuina no pasa por el miedo a la vida, y el temor a la desaparición, y la fe ciega, sino por el afán de lograr el saber racional. Todo el que que se implica seriamente en la búsqueda de la ciencia se convence de que un espíritu actúa en las leyes del Universo, un espíritu muy superior al del hombre, y uno frente el cual nosotros, con nuestros modestos poderes, debemos sentirnos humildes. El sentimiento espiritual de los investigadores actúa en un estupefacto desconcierto por la armonía de la ley natural, que revela una sabiduría de tal superioridad que, frente a ella, todo el pensamiento y la acción sistemática de los humanos es una meditación completamente insignificante. No hay forma lógica de conocer leyes elementales. Sólo existe el sendero de la intuición, que se ve favorecido por un sentimiento para el orden que yace detrás de el aspecto. La cabeza deducible es un don sagrado y la cabeza racional es un siervo leal. Hemos desarrollado una sociedad que honra al siervo y ha olvidado el don. Lo verdaderamente hermoso que tenemos la posibilidad de presenciar es lo misterioso; es la fuente de todo el verdadero arte y ciencia. Debemos tener precaución de no llevar a cabo del intelecto nuestro dios; tiene, desde luego, músculos poderosos, pero ninguna personalidad. Quien se empeña en erigirse como juez de la Verdad y del Conocimiento, naufraga por la risa de los Dioses. Cuando la satisfacción es fácil, Dios está respondiendo. Dios no juega a los dados con el universo. Dios es sutil, pero no es malicioso. Un ser humano es una sección del todo, llamado por nosotros Universo, una sección limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto – una clase de ilusión óptica de su conciencia. Este engaño es una clase de carcel, que nos limita a nuestros deseos personales y al aprecio por unas escasas personas cercanas a nosotros. Nuestra labor debe ser liberarnos de esta carcel ampliando nuestro círculo de compasión para cubrir a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su hermosura. Nada beneficiará la salud humana y va a aumentar las opciones de supervivencia de la vida en la Tierra tanto como la evolución a una dieta vegetariana. El hombre que cree que su propia vida y la de sus semejantes no tiene sentido, no es sencillamente desafortunado, sino descalificado para la vida. La paz no puede seguir estando por la fuerza. Sólo puede lograrse por medio de la comprensión. Sólo una vida vivida para los otros merece. La cabeza humana no es con la capacidad de capturar el Universo. Somos como un nene jovencito accediendo en una colosal biblioteca. Las paredes están cubiertas hasta los techos con libros en muchas lenguas diferentes. El pequeño sabe que alguien debe existir escrito estos libros. No sabe quién ni cómo. No sabe los lenguajes en que están escritos. Pero el pequeño nota un plan definido en la disposición de los libros -un orden enigmático que no comprende, sino que sólo sospecha vagamente. Lo considerable es no dejar de cuestionar. La curiosidad tiene su propia razón de ser. Uno no puede dejar de asombrarse cuando contempla los secretos de la eternidad, de la vida, de la fantástica composición de la verdad. Alcanza con intentar abarcar un poco este secreto todos los días. Jamás pierdas una curiosidad sagrada. ¿Qué es

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