Manzanas y Naranjas: El Juego De Comparación

¿Por qué no puedes ser como otros jovenes que se comportan muy bien? es un estribillo que comunmente oigo a los padres quejarse a sus hijos. Sí, hubo y hay instantes en los que desearía que mis hijos fueran tan “perfectos” como los otros jovenes, pero esos instantes son extraños. Estoy más que feliz de que mis hijos sean individuos, aunque imperfectos. La gente no tienen un óptimo desarrollo cuando se las compara con otra gente. El inconveniente incrementa cuando comenzamos a compararnos con los otros. “¿Por qué otra gente lo tienen más simple que yo?””¿Por qué tienen triunfo cuando yo no lo tengo?” no son cuestiones productivas. Y esto se agrava todavía más cuando nos comparamos con los otros para medir nuestro triunfo espiritual:”Ella le ha dicho a Elías:’ ¿Qué hay entre tú y yo? Oh hombre de Dios, que has venido a mí para tener la atención sobre mis errores y lograr que mi hijo muera “(Reyes I 17:18) El Ralbag enseña que ella sintió que la existencia de Elías en su casa, con sus impecables normas de piedad y piedad, logró que Dios tomara nota de sus errores. Cuando Dios la comparó con sus vecinos, ella fue considerada justa. No obstante, comparada con Elías, ella era una pecadora. La mujer suponía que Dios sólo la juzgaba frente a la gente que la rodeaban, no como si fuera un individuo individual. ¿Cuántos de nosotros tendríamos la posibilidad de llevar a cabo frente a esas comparaciones? No obstante, los sabios comprenden que Dios comparó a Noé con otros:”Noé era un hombre justo, especial en sus generaciones” (Génesis 6:9) Algunos sabios afirman que el énfasis en “SUS” generaciones tiene la intención de ser alabado: Noé era justo aun en su ámbito corrupto. Cuánto más justo habría sido si hubiera tenido la empresa de Abraham! Según otros, el versículo es crítico con Noé. Él se consideraba justo sólo cuando se le comparaba con su generación. Si hubiera vivido en el tiempo de Abraham, Noé no se habría relevante como un individuo justa. ¡Eso suena a comparación conmigo! Yo sugiero que el versículo no está describiendo cómo Dios juzgó a Noé, sino más bien cómo Noé fijó su vista en lograr su estatus de hombre justo. Algunos sabios leen la historia y comprenden a Noé como alguien que luchó por ser justo sólo frente a su generación. Él no se esforzó por lograr la rectitud objetiva. Se encontraba satisfecho de ser más justo que los que le rodeaban. Fue Noé quien jugó el juego de la comparación, y se limitó a sí mismo al llevarlo a cabo. Otros Sabios leen la historia y pintan a Noé como alguien que luchó por la verídica Justicia. No jugó el juego de la comparación. Se fijó en lograr el nivel más prominente de Tzidkut. Él no se midió a sí mismo contra su generación, sino contra los escenarios más altos de justicia, los escenarios, entendemos, que fueron alcanzados por Abraham. Rashi se ve elegir el enfoque previo y sabe el versículo como limitando las alabanzas de Noé. Dice sobre la siguiente cita,”Noé caminó con Dios,” y dice, Noé necesitaba caminar con Dios porque no podía sostener sus normas sin que alguien lo sostuviera. En tanto que el versículo dice de Abraham:”Anda enfrente de mí,” Abraham ha podido andar solo. Harry Chapin cierra su canción “Greyhound” con:”Tiene que ser el ir y no el ir para allá lo que es bueno” Me se ve que Noah se encontraba enfocado en’ llegar’, pretendía caminar con Dios. Abraham, por otro lado, se centró en el “ir”, el viaje de su historia. Sabía que, en más reciente instancia, caminaría con Dios. Pretendía asegurarse de que el “ir”, el viaje era bueno y productivo. Abraham se centró en el viaje. Su misión se amplió y creció mientras extendía su viaje y se desarrollaba. Abrahams “llegando ahí” cambió todo el tiempo mientras crecía como ser humano y siervo de Dios. Su “allí” no se definió hasta el desenlace de su historia. Noah sólo se encontraba entusiasmado en el “llegar ahí”. Necesitaba determinar su “allí” dónde y cuándo se encontraba. Tal persona sólo puede fijar su mirada comparándose con los otros. Esa era la exclusiva forma en que Noah podía determinar su “allí”. Nosotros, los hijos de Abraham, seguimos a Halajá

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *