Más Poder Para Usted (Parte 3)

En las partes 1 y 2 de esta serie de artículos sobre el PODER de Dios en nosotros, hemos visto que, antes que nada, Jesús nos prometió el poder; en segundo lugar, que abonó el valor terminado por el dominio y la autoridad más que nada lo que está por arriba de la tierra, en la tierra y debajo de la tierra. Después, en tercer lugar, hemos visto que Su promesa se realizó situación el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo vino sobre todos los discípulos reunidos en el aposento superior, y los milagros fueron el resultado directo de ese derramamiento del Espíritu Santo. Observemos en este momento la importancia del poder del Espíritu Santo de Dios para los tiempos en que vivimos. De los escritos que fueron recuperados del lapso de la iglesia primitiva, es visible que los milagros y poderes fueron parte de la vida día tras día de los cristianos. No obstante, la iglesia estructurada (y las organizaciones eclesiásticas) se resistieron gradualmente al poder del Espíritu Santo, debido a que la organización eclesiástica poseía necesidad de que se estructurara la autoridad y la utilización del poder. Todavía en la actualidad, aún observamos iglesias donde individuos que se aceptan ser canales del Espíritu Santo son reprendidos si no fuerzan al Espíritu a trabajar bajo y por medio de las construcciones de la iglesia estructurada. No obstante, Jesús jamás prometió poder a una organización eclesiástica. Él mencionó que los creyentes recibirían poder cuando el Espíritu Santo viniera sobre ellos. Y, por favor note que este creador NO está en oposición a la organización eclesiástica. No obstante, NUNCA tenemos la posibilidad de contentarnos con ocasiones en las que el Espíritu Santo debe ofrecer un paso atrás, por el bien de la “iglesia”. De esta forma, alguno puede recibir el Espíritu Santo si se regresa a Dios en el Nombre de Jesús, se arrepiente de sus errores y permite la salvación de Dios en Jesucristo. No obstante, nadie puede recibir el Espíritu Santo por causa de buenas proyectos o afiliación de la iglesia. El poder de Dios por medio del Espíritu Santo fue planeado sólo para esos que toman la elección de ser’ creyentes’. Hechos 2:38 WEB Pedro les dijo:”Arrepentíos, y bautícese todos nosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los errores, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Arrepiéntete, sé bautizado y recibe. Fue una orden de Dios. Después vino la iglesia estructurada, y cambió levemente las reglas. Vas a ser bautizado (aún como un niño recién nacido en la mayor parte de los casos) y vas a ser salvo. No obstante, adjuntado con esto vino la desaparición en la iglesia, que después se transformó en la imagen pública de la iglesia. Cuando la iglesia y el estado se casaron, el problema empeoró. Se hicieron leyes que obligaban a la multitud a formar parte a la iglesia. Si querías un trabajo decente en varios países, tenías que formar parte a la iglesia estatal. Esto acarreó con su llegada una falsa sensación de seguridad que daba a los individuos y a las familias la seguridad de’ salvación’. No obstante, esto fue una salvación de las tribulaciones del presente, pero no una salvación eterna. De hecho, el Espíritu de Dios algunas veces tuvo que trabajar por medio de personas (comunes) no aprendidas para manifestar el poder de Dios para el fiel. Por medio de los siglos, numerosos avivamientos han comenzado en diferentes sitios del globo, y dondequiera que el Espíritu ocasionó el avivamiento, se podía estar seguro de que iba a estar más allá de las restricciones de la iglesia estructurada. Esta es de hecho la causa por la cual varios creyentes nacidos otra vez fueron perseguidos. Se convirtieron en una amenaza para la “iglesia impotente”. A inicios del siglo XX, el avivamiento pentecostal inició un fuego espiritual que la iglesia por el momento no podía contener. Dondequiera que los hijos de Dios llenos del Espíritu Santo iban, la multitud llegaba al conocimiento de su pecaminosidad, de esta forma como al conocimiento de su necesidad de salvación. El Ministerio del Poder se transformó en un fenómeno popular que fue abrazado o rechazado, en relación de la posición de la iglesia estructurada. De a poco, no obstante, el poder fue contenido de nuevo, y los milagros se volvieron pocos y algunas veces lejanos. La iglesia estructurada fue de nuevo con la capacidad de evaluar su posición de que los “milagros fueron hechos para la iglesia pre-organizada temprana”. Entonces, nos encontramos de vuelta en un instante en el que hoy, la iglesia impotente es la causa del desprecio de todo el mundo secularizado. No obstante, esto no debe ser de esta forma necesariamente, y si más cristianos lo hicieran

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