Oraciones rezadas; Oraciones contestadas

Al comienzo de un nuevo año, varios cristianos deciden arrimarse a Dios. Algunos se comprometen a leer más sus biblias, otros garantizan ayudar a la iglesia con más regularidad, en tanto que otros deciden dedicar más tiempo a la oración. Aunque Dios conoce todos nuestros pensamientos, le agrada que le comuniquemos nuestros deseos. Varias personas oran sin aguardar resultados inmediatos, en tanto que otras tienen una fe inexorable. Un hombre se encontraba angustiado por la desidia de su iglesia. En el culto dominical por la mañana, dirigió una oración para esta preocupación:”Querido Señor, por favor, sacude este lugar y sacúdenos”. Un conductor que viajaba por la calle con la iglesia perdió el control de su coche, y se preocupó por el costado de la iglesia, tirándola de su base. Otra oración fue rezada en fe infantil. Un pastor y padre de 4 adolescentes hijas enfermaron con un virus. Para evadir contagiar a toda la familia, se enclaustró en el dormitorio. Su hijo de tres años no podía aguantar la iniciativa de que su padre sufriera en soledad. Ella entró por la puerta y saltó sobre la cama donde él se encontraba acostado. Rápidamente, tuvo la intención de sacarla antes de que ella atrapara su bicho. “Papá, ¿no puedo rezar por ti antes de irme?” ¿Cómo podría un padre negar esa petición? Ella oró:”Querido Dios, toca a mi padre y haz que se optimize para que deje de vomitar” Dios escuchó esa súplica y próximamente le devolvió a su padre. Una reciente oración por mail, que estuvo circulando, se inclina hacia lo ridículo:”Querido Señor, este año dame una billetera gorda y un cuerpo angosto. Aunque esto puede traer una risa ahogada, rezar es un asunto serio y debe hacerse suponiendo que Dios puede y responderá, aunque su respuesta no venga en la forma esperada. Mi oración por mi escritura y mi forma de comentar es, y fué, que Dios use mis esfuerzos en humor e inspiración para sanar dolores y traer la alegría de Cristo a la multitud. Hace poco recibí el siguiente mail en relación a mi último libro, Laughing with the Lord; esto me sirvió como estímulo para que Dios haya escuchado esta oración: Ayer hablé con mi amiga Cheryl que tiene cáncer de mama. Le firmaste un libro. Dijo cómo lo transporta con ella por todas partes, y mientras espera un apéndice. o sólo requiere que la recojan, ella leerá un capítulo de tu libro. Mencionó que fué verdaderamente espectacular reírse cuando se siente deprimida. Pensé que te agradaría oír eso. Le dije que tendré que conseguirle los otros dos libros. – J.S. Biografía del autor: Barbara Eubanks, autora y humorista cristiana, vive en Albertville, Alabama con su marido de 52 años, Rev. Steve Eubanks. Es madre de tres hijos y abuela de ocho nietos espectaculares. Sus libros publicados tienen dentro Humoroso Pasos en los Sitios Santos, Y los Ángeles Rió, y Riendo con el Señor. Además redacta para Anniston/Gadsden Family Christian Magazine y Events Marshall County Magazine. Eubanks trae humor e inspiración a las muchas audiencias a las que habla todos los años.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *