¿Qué es Dios?

¿Podemos determinar a Dios o tenemos la posibilidad de describirlo con exactitud? Para responder a esta pregunta, me agradaría comenzar con una pregunta contraria: ¿podemos determinar y detallar como corresponde una piedra? La respuesta a esta pregunta es “Sí” para esos de nosotros que vimos un guijarro y lo tuvimos en la mano. La respuesta es’ No’ para esos que jamás vieron un guijarro y jamás lo tuvieron en la mano. Para estas personas (si existieran) no cientos de definiciones y especificaciones correctas bastarían para aclararles lo que es una piedra. Para aquellas personas, la piedra todavía es un secreto. Esto transforma la pregunta en la siguiente: ¿Es viable que un individuo habitual tenga una vivencia clara de Dios? La respuesta es un “sí” definitivo, pero no de la forma y forma en que la mayor parte de las religiones proponen que tenemos la posibilidad de llevarlo a cabo. La mayor parte de las religiones muestran a sus creyentes una imagen de Dios que es imposible presenciar, sencillamente porque esta imagen no se ajusta a la naturaleza real de lo que se puede llamar Dios. En este sentido, los llamados ateos tienen toda la causa. Vieron la inexistencia de las imágenes comunes que las religiones hacen de Dios, y sencillamente ya niegan en estos cuentos de hadas. De hecho, las imágenes de Dios que las distintas religiones muestran al planeta tienen que ser consideradas como una clase de cuento de hadas. Y como pasa comunmente con los cuentos de hadas antiguos y sabios, estos cuentos de hadas religiosos tienen dentro una clase de inteligencia oculta. Entonces, ¿cuál es la inteligencia oculta en los cuentos de hadas religiosos? ¿Podemos presenciar aquello a eso que mencionan? ¡Sí podemos! Pero debemos comprender precisamente que una verídica “vivencia de Dios” no es ningún tipo de vivencia concreta. Es una vivencia totalmente abstracta, o a lo mejor mejor formulada: ¡es la vivencia de la abstracción completa! En este momento la pregunta es: ¿cómo tenemos la posibilidad de presenciar la abstracción completa? Para presenciar la cubierta totalmente abstracta de la presencia, sólo debemos dejar ir todos los nombres, formas, imágenes y proyecciones que hayamos hecho de lo Divino. ¿Cómo hacemos eso? A lo largo de algunos intervalos de tiempo repetidos y breves, debemos abstenernos de llevar a cabo cualquier clase de esfuerzo, y estudiar a relajar el cuerpo y la cabeza tanto como se pueda. Cuando nos relajamos responsablemente, nuestra cabeza se regresa cada vez más tranquila y nuestra conciencia se establece en su naturaleza fundamental. ¿Y cuál es la naturaleza fundamental de nuestra conciencia? Nada más que la abstracción completa antes citada. La conciencia pura es la vivencia del Ser absoluto que está consciente de sí mismo. En esta vivencia sin esfuerzo del Ser, nos percatamos de la naturaleza sin límites, eterna y abstracta de la conciencia. Por el momento no nos experimentamos a nosotros como un cuerpo, ni como una cabeza, y no como un alma, sino como pura conciencia! Aunque el Ser no es nada preciso -ni siquiera energía-, nos percatamos de que es nuestra fuente y esencia. En esta autoexperiencia totalmente abstracta nos percatamos de que no nos encontramos limitados en el tiempo ni en el espacio y que no somos nada personal! En este estado de silencio interior, nos percatamos de que somos universales y eternos: ¡somos conciencias abstractas e ilimitadas! Esta vivencia del nivel más profundo de autoconciencia es de todos modos toda la esencia y misión de las filosofías Yoga y Vedanta. Luego de haber tenido una vivencia clara de Ser puro o conciencia pura, nos percatamos – de esta forma como todos los yogi, místicos y gnósticos siempre se dieron cuenta de que esta esencia no es sólo nuestra esencia, sino la esencia de todo y todo! Apreciamos precisamente que nuestra esencia es idéntica a la esencia de todas la gente. En esta vivencia abstracta hemos trascendido nuestro ego personal, y nuestro sentido del yo se volvió sin limites. En esta situación, somos como la ola en el mar, que por último se dió cuenta de que radica en el 100% del agua. Espontáneamente esta ola se otorga cuenta de que todas las olas radica en el 100 % del agua! ¡Todas las olas están hechas de la misma materia! Y lo que el mar es para cada ola, el Ser consciente omnipresente es para todo lo que hay,

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