¿Qué significa “Yo Soy Cristiano”?

Cuando mencionamos que somos cristianos, o budistas, judíos, musulmanes o hindúes, ¿qué significa eso? Cuando yo era un católico apoyado en la fe, significaba que yo suponía. Yo suponía en Dios, Jesús, la Iglesia, y suponía en el catolicismo. Se encontraba orgulloso de ser católico. No importaba si mis creencias poseían algún acompañamiento lógico o científico, sencillamente suponía, y eso era bastante para mí. Luego de todo, ¿cómo podría la ciencia o la lógica insignificante de la raza humana confrontar a la palabra de Dios? De hecho, suponía tan firmemente que cuando mi creencia fue desafiada, se encontraba lista para defenderla con mi vida. Creí, porque mi madre y la Iglesia me entrenaron para creer, y mientras el entrenamiento fue tomando efecto, generé un apego emocional a la religión, y a Dios y a Jesús además. Cuando mencionamos que somos adeptos de Green Bay Packer, eso no significa siempre que juguemos al fútbol.comunmente sólo somos fans; los quarterbacks de sillón en el más destacable de las situaciones. En tanto que los players de fútbol enserio están poniendo en riesgo sus vidas y sudando en el campo, es más que posible que estemos comiendo palomitas de maíz frente a nuestros televisores de pantalla grande. Si alguien hace un comentario sarcástico sobre los empacadores de Green Bay, posiblemente nos volvamos claramente beligerantes. Entonces, aunque yo era católico, no suponía siempre que poseía que “ser” católico, oséa, sostener los mandamientos tan religiosamente que no tendría nada que decir en el confesionario – ¡excepto a lo mejor comentar del tiempo! Sencillamente suponiendo, adjuntado con algunas buenas proyectos ocasionales, haría el truco, creí, y me pondría un poquito de algo en el cielo sentado a la diestra de Dios. Identificarse con un conjunto de fútbol o una religión es algo natural. Se remonta a los primeros tiempos cuando vivíamos en tribus, acurrucados juntos para proveer seguridad recíproca. Dondequiera que estamos, esa es la tribu que apoyamos instintivamente. En la actualidad, si nacemos en Irak, nos acurrucamos con musulmanes, en la India, con hindúes, en América, cristianos, en el sudeste asiático, budistas, y en Israel, judíos. Es algo natural, todos nosotros defenderemos nuestras religiones particulares del mismo modo que defendemos a nuestros equipos de fútbol preferidos. Este apego a nuestra especial religión, la religión con la que nos sentimos identificados, causa inconvenientes entre las religiones, nada diferente de la rivalidad amistosa entre los novatos apasionados al fútbol. Tenemos la posibilidad de debatir qué conjunto de fútbol es el más destacable, pero sólo un partido demostrará quién tiene razón. El inconveniente con la religión es que no hay juegos amistosos, sólo guerras religiosas. Los musulmanes, cristianos y judíos se están calentando para otra vorágine en el Medio Oriente, o eso se ve, y aunque hubo incontables guerras en el pasado, nada se ha resuelto. Desde luego, el conflicto que se avecina tiene la posibilidad de ser nuclear, lo que puede terminar a nuestras intranquilidades sobre las guerras futuras, y además a la raza humana. Esto es lo que la religión llegó a ser en varios casos, un deporte de espectadores, por de esta forma decirlo, sin que nadie juegue el juego seriamente. De esta forma como los novatos apasionados al fútbol hablan interminablemente de estadísticas futbolísticas y los players jamás recogen un esférico, a los religiosos nos encanta comentar de nuestras religiones y de lo que significan para nosotros, mencionando nuestra fe en cada palabra que estamos hablando, pero extraña vez hacemos un enorme esfuerzo espiritual. De todos modos, las religiones más exitosas, fundamentadas en números, son las que necesitan menos afecciones para sus fieles. Inclusive la Iglesia Católica hizo cambios. ¿Quién oye comentar de “Viernes sin carne”? Si las demandas de una orden religiosa se vuelven bastante rigurosos, o incómodas o no muy divertidas, la asistencia decrece. “Lo que hay en esto para mí en el corto período” está escrito en todas nuestras frentes. Quiero decir, ¡qué demonios, si tenemos la posibilidad de llegar al cielo de la forma simple, por qué no, fundamentalmente si nuestra religión no se interpone en el sendero de gozar y hacer dinero, luego de todo, lo sustancial es que nuestra religión no intervenga con nuestro avance económico! El ascetismo y la especialidad salieron con Cristo y el Buda, hace un largo tiempo. ¡Qué suerte tenemos! Este es el sentimiento de actualmente en muchas organizaciones

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