Un paseo por el jardín

Desearía haber podido caminar detrás de Elías y Eliseo mientras ellos se dirigían a donde Elías se elevaría al cielo en una tormenta. No puedo imaginarme lo que los dos colosales, Rebbi y estudiante, estaban opinando mientras caminaban. Ojalá hubiera podido caminar con Moisés mientras él guiaba a los Hijos de Israel por el desierto. Quiero escuchar sus diálogos con la multitud que le rodeaba mientras se apiñaban a su alrededor empapándose en cada palabra del más importante profeta. Desearía haber podido caminar con Abram mientras viajaba por primera oportunidad por la tierra de Canaán, conociendo la tierra donde sus descendientes crearían su futuro. Desearía haber podido caminar con él luego de que Dios dijera:”Camina conmigo y sé puro” ¿Qué le ha dicho a la multitud que lo rodeaba? ¿Qué sintió? De todas las caminatas que sueño llevar a cabo, ninguna se aproxima al poder de Dios caminando con Adán por medio del Jardín en el Edén, presentando a cada árbol a Adán. ¿Le detalló cómo cada árbol, fruto y flor expresaba un aspecto diferente de Su Unidad? Quiero caminar con ellos y escuchar, soliciar, retar y sencillamente empaparme en la vivencia de caminar con Dios. Siempre entendí la Halacha como caminar y crecer. La Halajá nos empuja hacia adelante para crecer y todo el tiempo desplazarnos y progresar como humanos. Aprendí en un recorrido por este Shabat pasado que la Halajá es nuestra forma de unirnos a Dios y a Adán mientras caminaban por el Jardín. Mi amado amigo, el Dr. Larry Biel, me invitó a acompañarlo en una caminata espiritual cerca de algunos lagos en Minneapolis. Me avisó que era una caminata extendida, pero como yo sendero bastante más de tres millas todos los días, no me intimidaba. Dejó de lado el insignificante aspecto de que la caminata era de bastante más de seis millas.comenzamos la caminata con otro hombre, y próximamente nos unieron otros dos, y después recogimos a más gente mientras nos dirigíamos hacia el lago. Se encontraba deseando una caminata tranquila. Mis nuevos amigos poseían algo más en cabeza.comenzaron a llevar a cabo cuestiones más que nada en el judaísmo. Discutimos el Holocausto, la educación judía, la Halajá, la oración, el Shabat, el cariño y no recuerdo cuántos temas más. Las cuestiones continuaron por varias horas. La distancia no importaba. Se encontraba volando. Podría contarles sobre estos humanos extraordinarios distribuyendo cómo algunos de ellos caminan bastante más de cinco millas de ida y vuelta a la sinagoga cada Shabat. Podría decirles que estas son personas que han luchado contra terribles adversidades y han prosperado con felicidad, hermosura y alegría. Sus historias no empezarían a argumentar qué es lo que hace a estos humanos tan sensacionales. Se encontraba caminando con gente que quiere con mucha pasión su judaísmo. Todos ellos son pensadores serios que están decididos a hallar la realidad y la hermosura de la Torah y el servicio de Dios. No dan nada por sentado. No sólo admiten información. Desafian, investigan, preguntan y discuten hasta que tienen claridad. Sentí como si estuviera caminando en una escena del Talmud con gente debatiendo ideas indispensables a los más altos escenarios intelectuales. Deseaban entender por qué poseía que hallar un baño y no me aliviaba en los arbustos. Deseaban entender por qué no podía utilizar el lago. No sólo deseaban comprender la ley; deseaban comprender las enseñanzas de las leyes y cómo aplicarlas a sus vidas. Ellos entendieron que cada Halacha tiene una asignatura que cambia la vida. Deseaban debatir el conflicto entre las leyes del Shabat y la ley que nos prohíbe aguardar para aliviarnos. (No es un enfrentamiento simple cuando estás desesperado!) Comenzamos a comentar a las 4pm. Llegamos a la sinagoga a las 7:15. Pensé que habíamos recorrido una hora. Se encontraba equivocado. Caminamos por arriba y más allá del tiempo. Caminamos juntos con Dios y Adán en el Jardín. Tomamos el verdadero sendero de Halacha. Ellos no son los judíos más sabios, ni los más observantes, pero no tengo ninguna duda de que fue para tal gente que Dios caminó con Adán por medio del Jardín. Fue por tal gente que Él nos dio el obsequio de la Halajá. Biografía del autor: Aprende y revela las profecías divinas con Ra

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